Sé que no he tenido la constancia de mantener un flujo permanente de escritura en este blog...bueno, es mi blog al fin y al cabo.....pero escribo según tenga la necesidad de hacerlo, no para enseñar o abrir ventanas a otros...no puedo ni quiero hacerlo....sino por la necesidad propia y placentera de comunicar, y bueno, despúes de algunos meses turbulentos, hoy siento de nuevo ese placer.
Me separé hace casi dos meses de una relación de casi 18 años...donde hubo felicidad, crecimiento y muchísimos momentos...de todas maneras más buenos que malos. Fué un paso necesario.
Y podrán imaginar lo complejo que es reinventar parte de tu vida, salir de un núcleo creado con amor, dejar todo y volver a esa soledad primaria, tan necesaria en un momento como el que vivo hoy.
He venido a la Isla Robinson Crusoe, Archipiélago de Juan Fernández, por segunda vez, pero ahora solo a respirar. A centrar mis sentimientos. A visualizar los desafios que vienen. A añorar lo vivido antes aquí y salir airoso.........A respirar y sentir este aire...que imperiosamente esta cambiando el que llevo dentro.
Este aire que renueva el espíritu se siente fresco, es saludable, alentador, y estos días que me he dedicado a sentir este mar inmenso y subir los cerros de esta isla agreste y mágica, he podido ver que la cumbre no estaba tan lejos, que la podía subir y disfrutar de ello.
Hoy, la isla amaneció con una fuerte tormenta de lluvia y viento...solo salí a caminar por el pueblo y ver los turistas alemanes que bajaban de un crucero gigantesco a conocer parte de este lugar sin malls, ni calles de asfalto...miraba el crucero, y esta vez, yo no era el que bajaba de el...sino que era un isleño más al que saludaban...sonreí por ello.
Luego dormí una siesta, al despertar encontré que el crucero ya no estaba en la bahía y que las nubes se habían ido con el....solo quebada una suave brisa marina fresca y un sol resplandeciente que iluminaba mi cara.

Jaime,
Que conmovedoras palabras, disfruta lo que más puedas, regresa con energía positiva y mucha fuerza.
Un abrazo grande.
Daniela.