
El día que nació mi hija lo recuerdo como si hubiese sido ayer.
Ese 14 de Septiembre del 2004, y segundos después que la sacaran de la panza de su madre, rápidamente fuí a verla mientras la limpiaban y secaban los auxiliares de la clínica....mientras lloraba y soltaba su primera voz. Al pronunciar su nombre dos veces paró de llorar. En el acto. Trató de girar su cabecita pequeña, húmeda y con movimientos oscilantes, buscando esa voz que le era familiar.
Allí me mató, para siempre.....y cada día que pasa me "acribilla" más con su intuición, sensibilidad, curiosidad, humor y ese cariño incondicional, único.
Es como si el corazón se fuera a salir del pecho. Para afuera, para adentro otra vez. Cuando estoy con ella, cuando la añoro. Como si fuera la única persona del planeta.

Cuando recuerdo mi niñez provinciana, lo primero que se me viene a la cabeza es el aroma a manzanas y leña de Marzo, a las uvas pequeñas de la vendimia desparramadas en El Milagro, los aromos fluorescentes de Septiembre, los pequeños panes horneados de la abuela Mila, el lacre ardiente cuando embotellaba vinos con mi papá, los días eternos de bicicleta, la Coca Cola de ¾ servida con medida justa para todos jajaja...
Recuerdo también ese frío azul, ese calor insoportable de Febrero, esa lluvia semanal que caía por baldes en la noche maulina, en mi casa pequeña, pero inmensa a la vez.....llena de frutas, niños, juguetes botados, vinilos y una rumba de bicicletas en el patio. Una casa llena de vida, llena de esfuerzo, llena de amor.

Recuerdos de un niño. Como cada cosa que mi hija ya esta viviendo y que pasa a formar parte de su “cofre” de sensaciones, sentimientos y valores que la formarán de por vida...
Hace algunos días cumplió 5 años. Hace rato que ya podemos conversar. Cada día nuestros diálogos son más intensos y divertidos, porque tiene un sentido del humor, jajaja.......Cada día aprende más. Esta empezando a leer, a escribir y es un desafio hermoso y constante el estimularla, en su justa medida, con valores y enseñanzas que la acompañarán siempre.

Ella, a fin de cuentas, es una afortunada….porque recibe mucho amor....se le sale por los poros, por los ojos... ..Un amor que se nutre de la experiencia y lo vivido por sus padres, de lo que nos fue entregado, para multiplicarlo, filtrar y entregar lo mejor de cada uno a partir de lo vivido en esa niñez fundamental, en el afecto y los ejemplos paternos……en ese camino que cada cual tuvo que atravesar de la mejor forma que pudo…..en la soledad de la tarde escolar, en el calor del hogar bien formado, en el abrigo de la sangre familiar.

Todo se entrega por instinto, porque nadie te enseña a ser padre....solo actúamos por nuestras propias experiencias, por intuición, por olfato...por amor.
Rocío ya tiene 5 años. Esta comenzando a vivir y aquí estoy, junto a ella....entregando, filtrando, motivando, reconfortando, alimentando, educando, conteniendo, riendo, viviendo y amando a esta pequeña que lleva mi sangre y los ojos más honestos, intensos y expresivos que conozco.

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